viernes, 29 de septiembre de 2017

2007: Una Máscara y Ocho Monstruos


MANUEL ZEPEDA (@MZepeda77)



Más de 80 Funciones de Aniversario ha organizado el CMLL (antes EMLL) hasta el momento, siendo indudablemente el evento más importante al año en la lucha libre mexicana. Triplemanía ha mejorado bastante en sus recientes ediciones, pero todavía tiene mucho por recorrer.

Grandes duelos se han presentado sobre el cuadrilátero: Tarzán López contra Charro Aguayo (1942), Santo contra Blue Demon (1953), René Guajardo contra Felipe Ham Lee (1966), Santo contra Perro Aguayo (1975), Rayo de Jalisco Jr. contra Cien Caras (1990), Atlantis contra Mano Negra (1993), Hijo del Santo contra Negro Casas (1997), Místico contra Black Warrior (2006), etc.

Esta vez se hablará del Aniversario 74 (viernes 28 de septiembre de 2007). Sí, hace exactamente 10 años de esta magna función que colocó a ocho estrellas en un solo encuentro.

La empresa propuso a los 18 mil presentes y millones de televidentes una batalla campal en jaula apodada “Infierno en el Ring”, donde siete máscaras y una cabellera estarían en juego.



La lista era impecable: Atlantis, Blue Panther, Dr. Wagner Jr., Hijo del Perro Aguayo, Lizmark Jr., Místico,  Último Guerrero y Villano V.

La “México Catedral” era un volcán en erupción, cada espectador apoyando a su luchador favorito. 

Quizá la tapa más “frágil” esa noche era la de Villano V, pues su hermano mayor Villano III ya la había perdido en 2000. Pero no fue así, pues el quinto de la “Dinastía Imperial” fue el primero en salir y, por ende, el absoluto ganador de esa campal. Inmediatamente, la afición se lo celebró a todo pulmón. 

Luego fue Atlantis, quien se llevó un notable abucheo cuando se dirigía al vestidor.

El tercero en el orden fue Wagner, quien sin duda se llevó la ovación más grande durante su pasarela. 

Guerrero no se quedó atrás, pues la gente se le entregó con fidelidad. 

Cuando fue turno de Místico, pasó casi lo contrario; le llovieron silbidos y brotes de antipatía en mayoría.



Quedaban Panther, Lizmark y Aguayo. La obviedad decía: “Claro, Perro perderá el pelo. Imposible que caigan siete valiosas tapas esta noche”.  La cosa era que el primogénito del “Can de Nochixtlán” no lo tenía planeado así.

Aguayo no era totalmente aceptado por la exigente afición del CMLL, hasta que llegó esa noche de graduación. El público lo alentaba para que no se rapara y, cuando salió de la jaula, las gradas rugieron de júbilo al darse cuenta que dos carísimas tapas estarían en juego. “¡Va a caer una máscara!”, exclamó Arturo Rivera en la transmisión. Aguayo nunca dejó caer su greña en su joven y exitosa carrera.    

Finalmente, Panther ganó el mano a mano y destapó a Lizmark Jr. (Juan Carlos Baños). Era insólito ver caer el personaje del hijo del “Geniecillo Azul”, pero a la vez grato ver que la lógica no fue esta vez la triunfadora.




La década posterior a este “Infierno en el Ring” no fue grata con la mayoría de estos figurones. Blue Panther perdió ante Villano V (2008), Villano V ante Último Guerrero (2009) y Último Guerrero ante Atlantis (2014). Atlantis, por cierto, sigue enmascarado y ya a punto del retiro.   

Dr. Wagner Jr. (hoy Rey Wagner) se unió también a esta racha de tapas caídas hace un mes en Triplemanía XXV.

Místico siguió cambiando de nombres (Sin Cara, Myzteziz y ahora Carístico), pero se mantiene como estrella del cuadrilátero.

Se suponía que Lizmark Jr. sería más exitoso con la cara al descubierto, pero la realidad es que le ha costado mucho trabajo. Va y viene entre CMLL, AAA y como independiente, pero continúa con el legado de su padre.

El trágico final del Hijo del Perro Aguayo (fallecido en 2015) esta demás recordarlo. Mejor destacar que se convirtió en un indispensable de las magnas funciones del presente. Ejemplo de alma, vida y corazón sobre la lona, como lo hiciera su legendario padre.  

Hace 10 años cayó una máscara y nació un cuento de ocho monstruos del ring.

En tiempos de falta de ídolos, recordar es volver a vivir.





martes, 5 de septiembre de 2017

#TorosPericos2: Revancha vs Bicampeonato



MANUEL ZEPEDA
Foto: Cortesía de Toros de Tijuana



TIJUANA. - Ha llegado el día. Los Pericos de Puebla y los Toros de Tijuana vuelven a verse las caras en una Serie del Rey, comenzando este martes en el Estadio Gasmart. Con esto, la Liga Mexicana de Beisbol estaría ya contando con una nueva rivalidad en el argot.

Y es que son pocas las ocasiones donde dos clubes coinciden en un duelo de campeonato en dos ocasiones seguidas.

La primera vez sucedió entre 1937 y 1938, cuando Rojos del Águila superaron al Agrario de México en ambas series.

La segunda fue entre 1940 y 1941, donde Azules de Veracruz y Diablos Rojos del México chocaron y el equipo celeste consiguió el bicampeonato.

Otro binomio fue inmediatamente, de 1942 a 1943. Industriales de Monterrey y Unión Laguna disputaron el máximo banderín y cada uno se quedó con estrellita en sus respectivos logos.

No hubo otra final de revancha hasta 1963 y 1964, protagonizada por Diablos Rojos y Pericos. También se repartieron cetros.

De 1994 a 1996, Diablos Rojos y Sultanes de Monterrey se enfrentaron tres veces seguidas. Tres de tantas ocasiones que han tenido que disputar un campeonato de la LMB. Aquella ocasión, los regios ganaron y dos para los defeños.

Luego sucedió lo insólito: Tigres Capitalinos/Angelópolis y Diablos Rojos disputaron cinco veces consecutivas la Serie del Rey, siendo de 1999 a 2003. Los “Pingos” ganaron tres, dos fueron para los “Felinos”.

Leones de Yucatán y Sultanes también tuvieron doble final entre 2006 y 2007, repartiéndose coronas.

Finalmente, Pericos y Toros se reencuentran y han demostrado que no están dispuestos a ceder, principalmente durante la postemporada. En 2016, los “Emplumados” ganaron en seis partidos.



¿CÓMO LLEGAN?  

Pericos, el campeón reinante, tuvo marca de 56-54 y fueron sublíderes de la Zona Sur durante la fase regular. Toros, líder general del actual torneo y subcampeón en 2016, tuvo record de 76-34.

En playoffs, Pericos han demostrado mejor dominio al barrer a Tigres de Quintana Roo en cuatro partidos y casi hacer lo mismo con Leones en cinco. Toros batallaron más al eliminar a Rieleros de Aguascalientes y Sultanes en seis cada uno.

Históricamente, Pericos tienen ventaja sobre Toros en series de playoffs. Además de ganar en 2016, también lo hicieron en 2004; esa vez necesitaron cinco juegos.

Por cierto, Toros-Pericos fue el primer partido oficial de LMB en la historia del Estadio Gasmart (entonces Calimax). Fue el 13 de abril de 2004, siendo Esteban Loaiza el encargado de lanzar la primera bola. Esa noche ganaron los locales.

Muchos ingredientes hay alrededor de este duelo que ya sabe a rivalidad. Pedro Meré y sus “Astados” tienen todo para ser campeones, pero la última palabra será de Tim Johnson y sus monarcas vigentes.  

Mezclando una serie televisiva de moda y las sabias palabras de Rudi Tomjanovic, he aquí la conclusión:


“El rey del norte contra el rey del sur en este juego de tronos, donde cae quien subestima el corazón de un campeón”.


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