En la vida, el ser humano debe estar preparado para tomar
decisiones serias y difíciles, pero necesarias para el desarrollo propio.
A veces es doloroso o duro alejarse de cierto lugar, mas se
debe también recordar que nadie es eterno e indispensable cuando no se es el dueño.
Ese fue el caso del joven periodista californiano Humberto Gurmilán,
quien deja la conducción de deportes emitida en Telemundo San Diego/Tijuana.
Nadie le dijo que su ciclo había terminado, que ya no le podían
pagar su sueldo o que ya no simpatiza con el heredado de la empresa, por
citar unos ejemplos.
Simplemente, fue claro. Con nuevos proyectos en marcha, “Gurmi” decide sacrificar
una de sus pasiones favoritas.
Gurmilán ha dejado huella en el gremio de reporteros,
periodistas, conductores y productores deportivos que laboran en esta frontera
sandieguina-tijuanense.
Demuestra que es capaz de cumplir sus propósitos laborales,
dejando a un lado cualquier obstáculo de la vida. Confirma que nada es
imposible, simplemente hay que dar el paso.
Significa que nadie es especial,
sino que todos son parte de la sociedad misma. Ejemplifica la palabra “amigo”.
Gurmilán deja una torre muy alta en la televisión de habla
hispana de esta región fronteriza, misma que merece seguir así.
Ahora le espera su actual proyecto, Fundación Gurmilán,
donde jóvenes con recursos físicos adaptados pudieran ser becados en escuelas
de nivel superior.
También le esperan sus amigos surfistas con nuevas
oportunidades de promover este deporte playero.
Fueron 14 años inolvidables para Humberto y su enorme
cosecha.
Gracias, “Gurmi”; sigue adelante, mi estimado.
Ojalá que regreses pronto.

