MANUEL ZEPEDA (@MZepeda77)
Ha
comenzado una nueva temporada de la Liga Mayor de Futbol Rápido (MASL) en
Estados Unidos y México, competencia anual que reúne a los mejores de la
materia en el mundo. Sí, en todo el planeta.
El futbol rápido (indoor soccer o arena soccer) fue el primero que rompió con el estereotipo del balompié convencional (cancha grande), inspirando a propuestas posteriores como futsal, futbol de playa, futbol siete, futbol callejero, etc.
La
MASL tiene este año 16 franquicias en busca de la Copa Ron Newman. Aparecen
tradicionales como San Diego Sockers, Baltimore Blast (actual campeón),
Milwaukee Wave o Tacoma Stars. Por el lado mexicano están Soles de Sonora y
Flash de Monterrey.
Un
momento: ¿Dónde está el Atlético Baja? Si alguien no se había dado cuenta, el equipo
de Tijuana no participará. Una noticia que (en mayoría) no pudiera importar,
pero la realidad es que sí es muy mala.
Ramón
Quezada, presidente del club, no continuó con el proyecto. Le peor es que no se
debió principalmente a la falta de recursos económicos, sino al poco apoyo
recibido del exterior.
El
cese de operaciones del Baja no es el primero. Se debe recordar lo que sucedió
antes con Toros México, Revolución Tijuana y Tijuana Gallos. Incluir también al
Inter Tijuana, que en 2015 surgiera para probar suerte en el futsal
profesional. Cinco conceptos en menos de 11 años.
Estos proyectos impulsaron las carreras de Eduardo “Vaquero” Vélez, Mauricio Alegre, César Romero, Cristian Gutiérrez, Brandon Escoto, Guillermo Lucero y Carolina Jaramillo. También permitieron que René Ortiz, Joe Pollard y Diego Terry se desenvolvieran como entrenadores.
Tal
parece que las iniciativas privada y pública no comprenden la importancia que tiene
este estilo futbolístico tan popular en la ciudad, como también en todo Baja
California. Miles de deportistas lo practican diariamente y a cualquier hora. Sea
en rápido, sala o siete.
Y
hay otro factor: Furati del Río, Unisantos y UDT han sido buenas sedes, pero están
muy lejos de lo que ofrece el VVC Center (San Diego), Arena CUM (Hermosillo),
Panther Arena (Milwaukee) o Arena Monterrey. En pleno tercer milenio, Tijuana aún
no cuenta con un escenario a la altura de sus necesidades.
Es
cierto, a la mayoría le importa poco que Atlético Baja ya no sea parte de la
lista de equipos activos como Toros, Xolos y Zonkeys en esta ciudad.
Pero cierto también es que se cerró una importante puerta para el futbolista local y para el aficionado incapaz de pagar 770 pesos por ver un partido de Primera División.
Después
de todo, ¿alguien piensa en las minorías?









