Manuel Zepeda (@mzepeda77)
Fotos: Club Marineros de Ensenada
Ha terminado una temporada más de la Liga Norte de México
(LNM), luego de la coronación de Marineros de Ensenada.
Superaron una trepidante y dramática Serie de Campeonato con
Algodoneros de San Luis, misma que se definió en 7 juegos y con entradas extra.
Al final, fue un doble de Édgar Durán que produjo la carrera del título, anotada
por Alberto Querales.
Lleno a reventar en el Parque Antonio Palacios de Ensenada,
recordando que es una de las mejores aficiones al beisbol profesional.
Este circuito (antes llamado Liga Norte de Sonora) ha
sobrevivido a pesar de la incredulidad de la iniciativa privada y pública, así
como de aficiones y medios informativos que no ponen atención a su valor deportivo.
Actualmente tiene seis franquicias activas, pero lo ideal es
que fueran ocho o diez al máximo.
Marineros, Algodoneros, Freseros de San Quintín, Centinelas
de Mexicali, Tiburones de Puerto Peñasco y Rojos de Caborca son quienes
disputan anualmente la corona.
Pero se extraña la presencia de equipos como Langosteros de Rosarito,
Cerveceros de Tecate, Azules del Valle, Rieleros de Empalme, Ostioneros de Guaymas, Vaqueros de Agua
Prieta, Mineros de Cananea, Membrilleros de Magdalena o Internacionales de
Nogales, por citar algunos.
La LNM es cantera directa para clubes de la Liga Mexicana de
Beisbol y hasta de la Liga Mexicana del Pacifico. Incluso, es punto de reunión para
visores ligamayoristas muy curiosos.
Por esta razón deportiva es necesaria su existencia, pero también
es necesario que otros sectores se acerquen apoyando estos proyectos.
Y ante la imposibilidad de tener un "grande", hay aficionados que quieren sentirse
identificados o representados con el equipo de su comunidad.
Las ligas regionales son indispensables. Ejemplos en Chihuahua, Veracruz y Guanajuato lo demuestran.
Es cierto que han existido directivas decepcionantes, pero también
hay de clase trabajadora. Tales como Algodoneros y Tiburones que cuentan con
estadios remodelados para comodidad de sus seguidores.
La crisis económica ha pegado duros batazos al beisbol y a
otros deportes en México, pero se puede salir adelante con el trabajo en equipo.
Tener una franquicia profesional es sinónimo de inversión y riesgos, pero también se abren puertas a futuras estrellas de la pelota y se mejoran instalaciones deportivas por inercia.
Ojalá que en el futuro regresen los Toritos, igual las franquicias
inactivas que ya fueron mencionadas. Ojalá en el futuro haya franquicias en Maneadero,
San Felipe o Sonoyta.
¿Y por qué no soñar con un ojalá de experimentos en Yuma, El
Centro o Chula Vista?
Por lo pronto, ojalá que de 2018 en adelante se pueda ver
una Liga Norte de México sólida y fuerte.
Tal como merecen sus peloteros y sus fieles aficionados.

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