MANUEL ZEPEDA
(@MZepeda77)
Cuestión
de tiempo para que una bola demoledora y kilotones de dinamita desaparezcan un verdadero
hito de la arquitectura de San Diego: el Estadio Qualcomm.
El
pronóstico más cercano es que se derrumbaría en 2019, pero la agonía pudiera
extenderse hasta 2021 o lo que sea necesario para inyectarle “vida artificial”.
Por
lo pronto, este domingo 20 de agosto se cumplen 50 años de su apertura. Fue
aquel partido de pretemporada entre San Diego Chargers y Detroit Lions que comenzó
su gran historia.
El
entonces Estadio San Diego (y más tarde Estadio Jack Murphy) fue casa de los
Chargers (1967-2017), Padres (1968-2003), Jaws (1976) y Sockers (1978-1984).
También
albergó tres Super Bowl NFL, dos Series Mundiales MLB, dos Juegos de Estrellas
MLB, tres veces receptor de la Copa Oro Concacaf, un Juego de Estrellas MLS, un Soccer Bowl NASL, el tradicional Monster Jam, el emocionante Supercross, los X-Games, el Poinsettia Bowl, encuentros
religiosos y convenciones partidistas.
El
Qualcomm es el único estadio que ha recibido un Super Bowl y una Serie Mundial
en un mismo año.
El
“Majestuoso de Mission Valley” fue el mejor ejemplo de una serie de estadios
multiusos que surgieron en Estados Unidos, entre 1961 y 1976.
Espectaculares
conciertos de Guns N’Roses, Metallica, The Who, The Rolling Stones, Michael Jackson,
Elton John, Billy Joel y hasta One Direction o NSYNC.
¿Qué pasa desde
que se fueron los Chargers?
Justamente
este 20 de agosto de 2017, Chargers y New Orleans Saints tuvieron su segundo
juego de pretemporada.
El
reencuentro de Drew Brees con su ex equipo hubiera sido el mejor marco para festejar
el medio siglo de “The Q”. Pero no fue así,
este partido se celebró en el StubHub Center de Carson.
Por
ahora, el Qualcomm es casa de los SDSU Aztecs y del Holiday Bowl. Las
selecciones nacionales de Estados Unidos y México siguen contemplándolo en sus
respectivas agendas.
Notre
Dame y Navy jugarían el 27 de octubre de 2018.
Se
avecinan conciertos de U2 y de Coldplay.
El
destino del coloso de 70 mil cabezas es inevitable, pero eso todavía no llega.
En medio de la soledad, “The Murph” cumple 50 años y muy pronto estrenará
nombre.
Un
regalo que sabe a poco para todo lo que ha dado a esta región y a la
arquitectura del deporte.

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